Tengo pareja y quiero irme de putas: ¿qué debo hacer?

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Te has comprometido con una mujer. Para ti es la adecuada: el afecto y el cariño que sientes hacia ella es enorme y la opción de romper ni se te pasa por la cabeza. Sin embargo, el sexo ya no es tan bueno y lo que antes te ponía como una moto ahora apenas sirve para calentar el motor. Si tienes este delirante deseo sexual que no puedes satisfacer, la relación en pareja no va a funcionar, así que te has fijado en una de las putas brasileñas (o españolas, o rusas, o cubanas) más sexis y has pensado “¿debería…?”.

Pues bien, si te ves en esta encrucijada (mucho más común de lo que te piensas), puede que te interese echarle un ojo a lo que vamos a exponer en este artículo.

Se trata de un problema por el que tarde o temprano van a pasar muchas parejas: la falta de pasión; y es algo natural que busquemos una mujer que nos ponga a 100 y que nos haga sentir como el primer día que vimos una teta. Pero, ¿por qué escoger a una puta? ¿Es la infidelidad para ti? ¿Puede una puta solucionar tu vida en pareja? ¿Es natural buscar el sexo fuera de la pareja?

Vamos por puntos:

Lo primero, primero: no busques lo que no vas a encontrar

Las putas pueden proporcionarte compañía y sexo, pero nada más. Esto es algo que debes tener en cuenta antes de empezar a buscar y preguntarte a ti mismo: “¿es esto para mí? Si lo que buscas es una escapada sexual fuera del matrimonio: sí, esto es lo que puedes encontrar. Si lo que buscas es reemplazar a tu pareja y una amiga que te escuche: no, mejor plantéate otra estrategia. He oído que internet, además de ser la cuna del sexo y el porno, también es un buen lugar para conocer gente a la que no tienes por qué follarte, así que ya sabes.

¿Por qué elegir una puta?

Si lo que quieres es sexo fogoso y pasional con mujeres tremendas, tienes dos opciones básicas para buscar:

1. Llamas a una puta que se anuncie en una web de escorts.

2. Te ligas una.

Puede que en un principio pienses: “claro, la segunda opción es mucho mejor; no tengo que gastar pasta (qué inocente eres, de verdad) y soy todo un as en eso de arrimar cebolleta”; pero puede que no lo estés meditando a fondo.

Si quieres tener sexo fuera de la pareja y no has cortado con la misma, ya sea porque hay factores de por medio que no te dejan o porque estás enamorado hasta el culo, lo que buscas es sexo por una noche y no mantener dos relaciones paralelas. Tener una amante nunca funciona bien, ya que, o bien terminas sintiendo por ella, o bien una de las dos se entera de lo sucedido, y en cualquiera de los dos casos, vas a tener que darle mucho al coco y nada a lo de enterrar la banana.

En caso de que la relación sea tan solo de una noche, se corren muchos otros riesgos que con la puta se pueden evitar. Una acompañante sexual va a ofrecer solo eso: sexo; y nada más. Cortando cualquier vínculo emocional antes de que aparezca.

La comodidad de contratar a una puta es evidente, ya que basta con marcar un número de teléfono y concertar una cita, pero no es solo la comodidad lo que interesa, sino la privacidad y la discreción.

Si vas a ligar una noche con una chica desconocida para tener sexo, corres el riesgo de que te vean con ella, llame por teléfono un día, te deje algún mensaje que tu pareja escuche, vaya a tu casa, se entere de que estás casado y se lo diga a alguien que, por la ley básica de la rumorología, termine en oídos de conocidos. Con una puta todo es más directo y sencillo. La mayoría de ellas están acostumbradas a lidiar con situaciones parecidas, por lo que son más discretas que un ninja durante un apagón.

De esta manera consigues tener sexo y no ponerle los cuernos a tu mujer con una desconocida. Se trata de un simple servicio que te ayuda a mantener tu relación a flote y estar satisfecho sexualmente.

¿Es la monogamia para mí?

Según un estudio reciente realizado por reputados sociólogos en EEUU, el 63% de los hombres y el 40% de las mujeres que mantienen una relación monógama acaban engañando a su pareja. Es decir, la mayoría de los hombres no son fieles. Esto nos lleva a preguntarnos si realmente esto es algo que podemos escoger o elegir nosotros mismos, o es una imposición derivada de la cultura cristiana.

Lo que buscas es simplemente algo de sexo fuera del matrimonio. Algo que consiga dibujarte esa sonrisa de idiota que tanto nos gusta exhibir en público y te desestérese. Las putas y las escorts son la opción más efectiva para conseguir este objetivo, y no por ello es una opción menos ética, sino que puede ser hasta natural.

De hecho, la propia monogamia ha sido puesta en duda en varias ocasiones, algo que ocurre cada vez con más frecuencia. Dossie Easton, terapeuta experta en el poliamor (relaciones que pueden tener varias parejas sexuales), afirma lo siguiente al respecto: “¿Puede ayudar a la funcionalidad de una relación acumular mentiras y engaños mejor que mantener una comunicación honestamente abierta sobre lo que desea cada una de las partes?”.

Lo cual nos lleva al siguiente punto:

¿Puedo ir de putas con mi pareja?

Quién sabe, a lo mejor eres uno de esos afortunados que consigue tener una pareja abierta y con la que podáis mantener un trío con una puta. No hay nada mejor para revitalizar la pasión sexual perdida que eso, y es posible que solo esté a una conversación de distancia. Es la mezcla entre lo cotidiano y lo nuevo; una forma de ver tu pareja, la que conoces desde hace tiempo, en una situación novedosa y estimulante.

Las putas en Valencia son perfectas porque son un servicio. Pagas, aceptan, tienes el sexo de tu vida y al terminar no hay por qué sentirse incómodo. No se mezclan sentimientos contradictorios ni celos por parte de tu mujer, algo que sí pasaría si decidieseis hacer un trío con algún conocido.

Esta práctica se lleva cada vez con más frecuencia en las relaciones modernas y no es una locura pensar en realizarlo. Simplemente siéntate junto a tu pareja un día, habláis de los problemas sexuales y la falta de atracción y ¡zas! Lo siguiente que recuerdas es que estabas haciendo un trío con tu pareja y una de las putas más sexis que has visto en tu vida.