Las putas y el porno: Qué buscamos y qué tenemos en común

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putas del porno

Vamos a dejar de lado un momento los consejos sexuales y las posturas más llamativas a la hora de practicar el mete-saca para concentrarnos en un ámbito del sexo que ha estado con nosotros casi el mismo tiempo que la misma prostitución. Estamos hablando de la que sea convertido en una de las mayores industrias en la época moderna y que con la ayuda de internet ha conseguido que los jóvenes tengan otra escusa más para no salir de su cuarto. Estamos hablando del porno.

Los que conozcáis este portal y hayáis leído algún artículo en él, seguramente estéis pensando: “¿qué tienes que ver las putas y las escorts con el porno?” Y la verdad es que todo. O casi. Nos explicamos:

A parte de la evidente relación que tienen con la libido masculina, ambas prácticas están destinadas a satisfacer fantasías sexuales. En el caso del porno pretende ser un voyerismo trasladado a los hogares a través de una pantalla y en la prostitución somos nosotros los actores principales de la función.

Por eso, y a raíz de un estudio realizado por la famosa web pornográfica PornHub y Mic.com (sorprende ver la cantidad de estudios que se dedican a estudiar la sexualidad masculina cada año), hemos decidido que sería una buena idea explorar cuales han sido los resultados para comprobar si estos se aplican a lo que las putas y escorts hacen a los clientes o si, al contrario, preferimos que ciertas fantasías se mantengan en la bidimensionalidad de la imagen.

El estudio tiene como objetivo averiguar cuáles son las diferencias entre los perfiles de usuarios por edad a la hora de buscar porno; en concreto la diferencia entre los jóvenes nacidos entre los años 1982 y 2000 (llamados millenials) y la generación anterior.

El sexo a cualquier edad

Sobra decir que la mayoría de los usuarios que visitan esta clase de contenidos en la web pertenecen precisamente a los millenials: entre 18 y 34 años un 61%, entre los 35 y 44 un 16%, entre los 45 y 54 un 11% y entre los 55 y 64 un 7%. Finalmente hay un 5% de jubilados cachondos en el mundo.

Hasta aquí, todo normal. Al igual que ocurre con la prostitución, el perfil de usuarios que van en busca de alguna experiencia sexual cubren todo el espectro de edad: desde los más jóvenes, hasta los más experimentados y maduros. La diferencia reside en que el número de clientes de mayor edad que se van de putas es mayor debido a la independencia económica y despreocupación social. Además, una vez que pruebas el escenario principal con una escort preciosa, experimentarlo a través de una pantalla sabe a poco.

Las fantasías sexuales más demandadas en el porno: comparación entre jóvenes y maduros

Vamos a ver cuáles son las categorías que más buscan los usuarios en los portales porno y a comprobar si existe esa relación con lo que piden a las prostitutas.

Aquí es donde se da el mayor contraste y donde podría caber la sorpresa si eres de esos que no están demasiado familiarizados con la cultura popular moderna. Y esto lo decimos porque lo que más buscan los jóvenes a la hora de pulir el Oscar en contraste con lo que excita a sus mayores son las categorías denominadas cosplay y hentai.

Seguramente los más veteranos estarán pensando si se trata de alguna nueva forma de BDSM, una nueva postura, un nuevo género de ciencia ficción o simplemente una palabra divertida que en realidad significa “mujeres cachondas”. La sorpresa para algunos de ellos vendrá cuando le digamos que estas categorías están íntimamente relacionadas con el mundo de la animación y cultura audiovisual general.

El término hentai hace referencia a la animación japonesa porno (sí, dibujos animados), o a su variante original en forma de comic. Y aparte de ser la categoría más buscada en relación a lo que buscan los cuarentañeros, es la categoría más visitada por los jóvenes en general. Evidentemente esto no se ajusta en absoluto a algo que pueda ofrecer una puta (por muy dedicada que sea); aunque lo que sí puede hacer es vestirse como un personaje de dibujos. Y en cierta forma esto es lo que puede tener en común el cosplay y la prostitución.

El cosplay significa básicamente disfrazarse para adoptar la imagen de un sujeto o idea. En la actualidad se usa para denominar el acto de disfrazarse como el personaje de una serie, película, video juego, comic, dibujo animado, etc. Y esto es algo que es más o menos frecuente pedirle a una puta o escort, ya que no va mucho más lejos que la clásica idea de juego de roles.

Pero, por mucho que sea algo más o menos normal pedirle a una puta que se cambie de ropa, no es tan frecuente como las categorías que más gustan a la generación de los papás en comparación con lo que buscan los jóvenes, ya que parecen más interesados en conceptos como: pezones largos, la postura del perrito, esposa amateur, abuelita, peludo/a o fumando. Todas ellas características muy frecuentes a la hora de buscar una acompañante sexual y que los clientes suelen mirar antes de escoger a la chica o pedir una vez hayan concertado la cita.

Por otro lado, a pesar de las diferencias, hay categorías que nunca fallan y que se encuentran en ambos lados como ebony (chica de color), lesbiana (replicar esto con una escort puede salir caro, pero se puede si ella lo acepta), tetas grandes, anal, maduritas y jovencitas. Como podemos observar son estas categorías las que más en común tienen las dos generaciones y las que precisamente son más demandadas en las agencias de contactos con escorts en Valencia.

A pesar de que las nuevas generaciones busquen conceptos que las anteriores no entienden, parece que en el momento de la verdad hay ciertas tendencias que no cambian, y todas ellas las podemos vivir de primera mano.