¿El precio es lo que indica si una puta es de calidad?

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A día de hoy vivimos condicionados por el tamaño de nuestro bolsillo. El dinero es un factor que afecta a todas y cada una de las facetas de nuestra vida, inclusive la que se relaciona con las acompañantes sexuales.

Es cierto que una de las preguntas más frecuentes entre los puteros es ¿cómo hago para reducir el precio para tener sexo? Algo que es completamente compresible si tenemos en cuenta cómo están las cosas.

Pero claro, ¿estamos dispuestos a sacrificar la calidad (y posiblemente nuestra salud) por gastar menos? Y lo que es más importante desde el punto de vista práctico: ¿La calidad del servicio se ve afectada por el precio?

La respuesta a esta pregunta es no. Aunque se deben matizar varios aspectos.

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Como bien sabemos, existen dos perfiles que ofrecen servicios sexuales a cambio de una retribución económica: las putas y las escorts. Aunque la línea que define ambos roles se ha desdibujado con el paso del tiempo, podemos diferenciar sus actividades claramente: las escorts ofrecen servicios de compañía (por horas, días, fin de semana…) acompañados de sexo y las putas normalmente solo se limitan a tener sexo con sus clientes.  

Como podrás imaginar, en el caso de las escorts, debido a que muchas de ellas son solicitadas para cenas, eventos y festejos de todo tipo, se les presupone un nivel cultural y de capacidad comunicativa bastante superior al de una puta. Esto hace que en muchos casos el caché que ellas mismas se ponen suba disparatadamente de manera inconsistente.

En estos casos tenemos dos opciones: contactar con una escort freelance o independiente o acudir a una agencia. Ambos tienen sus debilidades y fortalezas:

  • Escort freelance. Su ventaja principal es que te ofrece la posibilidad de negociar el precio de una forma más flexible. La contrapartida es que al ser todo tan informal puedes acabar con una mujer que no se acople a lo que tenías pensado. No estamos hablando desde el punto de vista de la atracción física, sino de su comportamiento en sociedad o su capacidad para escuchar y conectar con el cliente.
  • Es cierto que no permite una negociación tan amplia, pero lo que se está pagando no es solo la escort, sino la certeza de que recibes lo que quieres. Es una garantía de que la escort que contratas es la que mejor se ajusta al perfil que has solicitado, ya que desde la agencia conocerán a las chicas.

De nuevo se trata de la misma pregunta ¿calidad o precio? Aun así, conviene recordar que en muchos casos no necesitaremos una escort para satisfacen nuestros deseos sexuales. Aunque estas cobren más, no significa que sean más sensuales ni mejores en la cama. Si lo que queremos es solo sexo, mejor quedarnos con una puta y pagar menos.

Esto también ocurre en el caso de las prostitutas baratas; las que cobran precios verdaderamente bajos pero cuyas condiciones dejan mucho que desear (incluyendo la higiene en muchos de los casos). Cada vez más putas deciden anunciarse en webs de confianza, donde la exigencia de los clientes es siempre alta y donde se paga por servicios de calidad.

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